Felicitaciones navideñas de parte de Secuoya Group con y sin interés legítimo

Es curioso. Uno planifica hacer un balance tranquilo y detallado de lo que ha supuesto Secuoya Group y el aprendizaje que se lleva en protección de datos a lo largo de este año, y resulta que al ponerte a escribir todo es un cúmulo de sensaciones eufóricas, de proyectos en cartera, de planes para “conquistar el mundo” y, más que nada, de buena gente y de gente buena en lo suyo, en la privacidad y en el meollo de los tratamientos que hacen las empresas o las administraciones públicas.

¡Se ha aprendido tanto!…

Se me vienen a la cabeza mil y un debates del grupo sobre las “futuras” guías de la AEPD cuando aún no había guías y el RGPD no tenía asas por donde coger (léase “aplicar al caso”) algunas de sus disposiciones , o sobre las capas de información, o las horas echadas a las bases de legitimación (ya saben ustedes que en este foro somos muy de una en concreto). Y qué decir de aquel día en que nuestra Khaleesi de los Datos destapaba que cierta app utilizaba a los usuarios como “espías” y convirtiendo aquello en un escándalo mediático, como también lo fue ver a nuestros “Jorges” explicando en prensa, en radio y en tele que algo olía raro en la Dinamarca de aquellos que ha sido facultados extraordinariamente ex lege para “pulsar nuestras inquietudes políticas”.

Muchas, muchas cosas.

Recuerdo al grupo intercambiando papeles, cuadrando para vernos algunos pocos en tal o cual evento,  o reuniéndonos en nuestra video-quedada de cada lunes preguntándonos cómo iba la cosa, cómo iba la vida, cómo iba el RGPD, y cada vez haciendo más pegamento que nos unía en la distancia… Nada industrial, todo hecho con ilusión casera, tiempo y ganas de seguir haciendo cosas juntos. Algunas veces Secuoya solo fue (¡casi nada en estos tiempos!) una palabra de ánimo en momentos duros. También recuerdo a Eleazar imponiéndonos seriedad cuando se nos iba demasiado la pinza, o a Elena levantando acta desde Amsterdam de las sesiones por Zoom en un doc perfecto con el logo de Secuoya… ¡Tantas cosas!

Y cuando aún no hemos cumplido nuestro primer aniversario, toca celebrar nuestra primera Navidad, que es también la primera reunión en la que estamos juntos la mayor parte del grupo de amigos, su núcleo de 13 almas, cada cual de su padre y de su madre, y de su tierra y costumbres, pero sintiéndonos como gente que unida es capaz de jugar a hacer grandes logros y romper barreras, destrozar moldes, probar estilos nuevos, montar proyectos innovadores en el mundo de la protección de datos o solamente compartir pareceres. “Socios y simpatizantes”, como decía el presidente de un famoso club de fútbol.

En este concilio de elfos de luz solo nos faltó alguien de quien el trajín de los días y los aeropuertos nos privó por escasas horas de haber hecho un pleno, de estar todos juntos, a máscara puesta y a calzón quitado, celebrando ese grupo que se cuajó digitalmente desde las distintas soledades riendo las anécdotas de la nueva LOPD, que Jeimy llevó a la comida subrayada en colores.

Así fue como Jorge, el apodado “Liante”, el promotor de la idea Secuoya,  se marcó una caballerosa invitación. Una cocidada de las solemnes, de las de rompe y rasga, de cucharón sopero y compango, de las de Casa Carola vamos, y de remate una copa por el boulevard de Juan Bravo, para mezclar lo que no había podido mezclar la mesa, para llevar a petit comité nuestras confidencias y alianzas, alguna vieja amistad o un “te conozco de Secuoya o del Twitter“, para verbalizar entre gominolas y gin tonics nuestro parecer sobre el proyectazo que vamos a lanzar (stay tuned!).

Estos son algunos de los pensamientos y deseos que me han enviado mis compañeros para completar este “místico” post (ya publicaré alguno con más enjundia proteccionista, prometido).

Jorge GH

¿Qué me ha aportado Secuoya? Algo que a nadie le sobra: un montón de compañeros empáticos. Como decía Jack: “Live together, die alone.

¿Qué deseo a los secuoyers? (en realidad a todo el mundo) Un 2019 lleno de retos, marrones y dilemas en lo personal y en lo profesional. Bueno, eso está prácticamente garantizado. Lo que (me y os) deseo es que lo afrontemos como nuestra participación en un magno proyecto catedralicio, y no como un puto marrón interminable. Puede ser ambas cosas. Y nos jugamos nuestra felicidad en la elección.

Jeimy

Secuoya para mí ha sido uno de los grandes regalos del 2018. Pertenecer al grupo me ha permitido conocer más a cada uno de sus integrantes, incluso descubrir a otros; sentirme apoyada y comprendida en un año de cambios, interpretaciones, y muuucho trabajo.

En Secuoya he encontrado compañeros que son más que compañeros, son fuentes de información (fiable), de experiencia, de debate, de risas, de súper ideas, de conocimiento. Y todo lo anterior con una generosidad que da mucho gustirrinín. Total, que más que compañeros son amigos, grandes profesionales y mejores seres humanos.

Este año del RGPD y de la nueva LOPD hubiera sido muy difícil sin contar con los secuoyos, con su ayuda, sus interpretaciones y sus ánimos. Porque si alguien no lo sabe, a veces esto es “Eregepederos anónimos” o “RGPD, sonrisas y lágrimas” y es la repera marinera!

Luis

En un tiempo jurídico en el que hemos vivido peligrosamente, Secuoya aporta ciencia, atrevimiento y algo de humor ante la adversidad. Deseo que 2019 llegue cargado de bases legitimadoras y que sigamos destacando por el compañerismo ! Abrazos secuoyers

Darío

Al ser un grupo formado por believers en protección de datos, Secuoya te ofrece una oportunidad única debatir distintas formas de enfocar algún asunto que tengan miga o no esté muy claro, y en especial de abandonar todas esas malas prácticas o interpretaciones erróneas que todos vamos arrastrando. En conclusión, yo creo que todo el mundo debería tener su propio “grupo Secuoya” en su vida.

¿Un deseo? Que nadie se atragante con los nuevos derechos digitales, digo, con las uvas; y que el 2019 nos traiga la “esperada” guía de cookies de la AEPD.

Elena

Secuoya me ha dado un lugar donde pensar, opinar, preguntar y aprender. Se ha convertido en un espacio donde convergen nuestros genuinos intereses legítimos (y algunos incluso ilegítimos).

Deseo a los Secuoyers un feliz primer cumpleaños, y seguir creciendo juntos!

Esther

Secuoya para mí supone un apoyo incondicional y recíproco en la soledad del mundo del dato y de la legalidad en el mundo TIC. Se respira el buen rollo, y las ganas de hacer cosas, todos estamos igual de locos y eso mola. 🙂

Y cierra nuestro otro Jorge, el legaltechie balear

Secuoya es mi base de legitimación, mi derecho de rectificación, mi fuente de acceso público. Secuoya is life! Por un 2019 en el que sigamos viendo el mundo y sus datos con ojos de principiante.

Y a los otros secuoyers, amigos, excusadles. Están realmente liados (como todos, pero más aún), y bueno, nuestros anónimos siguen siéndolo pero os mandan a todos sus felicitaciones y mejores deseos.

En nombre de Secuoya Group, felices fiestas y… Y no subáis tantas fotos de los niños a redes sociales, “oñññño”

En las vísperas de la Navidad del año de nuestro señor Don Jesús Rubí y nuestra santa madre AEPD de dos mil y dieciocho.